Seguramente Pablo Lemus tendrá que evaluar sus opciones en caso de que Movimiento Ciudadano no lo respalde rumbo a la gubernatura
El presidente municipal de Guadalajara, Pablo Lemus, es un hombre inquieto, y no ha ocultado su intención de ser el próximo gobernador de Jalisco, desde que fue presidente en Zapopan, donde por cierto se reeligió, pero ahora, al ser el titular de la capital del estado, su vista está puesta a unas cuadras de donde despacha, ahora ve hacia Palacio de Gobierno del estado.
Lemus Navarro de origen empresarial, quien nunca ha tenido problemas para comunicar sus ideas, tampoco es el político civilizado, suele dar entrevistas sobre todos los temas, pocas veces se enoja y al parecer no le gusta disciplinarse a lo que le indiquen quienes están más arriba en la política.
Si bien logró llegar a ser presidente municipal como candidato de Movimiento Ciudadano, siempre ha defendido que fue candidato externo, que no es militante y por lo tanto se siente con la libertad de desmarcarse cuando algo no le parece adecuado.
A diferencia de otros aspirantes a ser al abanderado de MC a la gubernatura, como Alberto Esquer o Clemente Castañeda, Lemus Navarro no se disciplina, no es un incondicional del gobernador y del partido, y aunque su nombre aparece en el desplegado donde los emecistas de Jalisco exigieron respeto a la dirigencia, no le vendió su carrera política al partido naranja.
Al ser un hombre de estrategias, y aunque no lo diga públicamente, Lemus Navarro seguramente ha tenido acercamientos con otros partidos, y aunque insista en que no le interesa el candidato de otro que no sea Movimiento Ciudadano, llegando el momento seguramente seguirá el camino que lo lleve más seguro a la gubernatura que aquel que mantenga sus lealtades.
La política es de tiempos y circunstancias, y el presidente tapatío lo sabe, conoce su peso político, ha estudiado encuestas, tiene claro que es la pieza fuerte de MC para conservar Jalisco, y que si se retira podría significar entregarlo a otro partido como Morena, no ayuda que son pocas las opciones de políticos que puedan dar la batalla en las complicadas elecciones de 2024.
Si el gobernador Enrique Alfaro decide abandonar la política, necesita un sucesor que cuide sus espaldas en Casa Jalisco, para eso tiene a sus incondicionales, Clemente Castañeda y Alberto Esquer, pero Pablo Lemus podría ser el más rebelde y quien, si así le conviene, pudiera sacar los «trapitos al sol» de su antecesor.
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