En plena resaca de la administración de Enrique Alfaro Ramírez, el fantasma del programa “A Toda Máquina” regresa con fuerza para cobrar facturas pendientes.
Y esta vez, las miradas críticas se centran en Mirza Flores Gómez, actual coordinadora estatal de Movimiento Ciudadano en Jalisco y, en 2019, diputada local y presidenta de la Comisión de Vigilancia y Sistema Anticorrupción del Congreso de Jalisco.
El caso es escandaloso por donde se le vea: una licitación millonaria para el arrendamiento de maquinaria agrícola por más de 3,634 millones de pesos, adjudicada a Operadora de Servicios Mega S.A. de C.V., propiedad de Guillermo Romo, empresario cercano al círculo de Alfaro.
Denuncias de posibles sobreprecios, irregularidades en el proceso, falta de transparencia y vínculos sospechosos saltaron desde el primer momento. Morena y otros actores presentaron denuncias ante la Fiscalía Anticorrupción, la Contraloría y la Auditoría Superior de la Federación.
Mientras el programa se vendía como la gran solución para el campo jalisciense, detrás operaba un esquema que huele a favoritismo político y opacidad.
Hubo intentos de “intercambio de impunidad” con otros escándalos para que este caso no explotara. Incluso se mencionó un viaje a un partido de la NBA de Los Lakers donde coincidieron Alfaro, Mirza Flores y el empresario beneficiado.
¿Dónde estaba la Comisión de Vigilancia que presidía Mirza Flores? Supuestamente era su responsabilidad fiscalizar, cuestionar y exigir cuentas claras al Ejecutivo.
En cambio, el caso avanzó con denuncias de posibles actos de corrupción que nunca recibieron el escrutinio riguroso que merecían.
Hoy, Morena Jalisco exige que Flores explique su rol como presidenta de esa comisión, su defensa política del programa y su cercanía con los impulsores del contrato.
No es menor el detalle: mientras Mirza se posiciona como figura relevante de Movimiento Ciudadano, el legado de “A Toda Máquina” queda como uno de los pendientes más oscuros de la era Alfaro.
Contraloría estatal minimizó las irregularidades a “fallas administrativas”, pero las dudas persisten: ¿hubo sobreprecios? ¿Se entregó maquinaria de calidad real al campo? ¿A dónde fue a parar tanto dinero público?
Este no es un simple “error” de gestión. Es el síntoma de un sistema donde quienes deben vigilar terminan protegiendo o, al menos, omitiendo.
Mirza Flores tiene ahora la oportunidad —y la obligación moral— de dar la cara, rendir cuentas detalladas y explicar por qué, desde su posición clave, no frenó o profundizó en un contrato que apestaba a irregularidades desde el origen.
El pueblo jalisciense, especialmente los productores del campo que supuestamente iban a ser beneficiados, merecen la verdad. No más opacidad, no más excusas.
“A Toda Máquina” se convirtió en sinónimo de opacidad a toda velocidad. Y Mirza Flores, como ex presidenta de Vigilancia, no puede seguir fingiendo que esto no le compete. La ciudadanía exige claridad, no más narrativas convenientes.
Morena inicia proceso de juicio político y desafuero contra la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos,…
PRI Jalisco exige renuncia de Mario Delgado ante "fracaso educativo" de Morena, Laura Haro Ramírez…
Jalisco invertirá 386 mdp para basificar a personal de enfermería en 2026, así lo informó…
Claudia Sheinbaum destacó que Estados Unidos reconociera el consumo de drogas como un problema de…
Realizan inhumación de 14 personas identificadas en el Panteón Guadalajara, a pesar de que las…
La persona de 42 años fue encontrada en Juanacatlán tras un operativo coordinado entre C5…