
Fallece migrante mexicano, Miguel Ángel de 32 años fue herido en tiroteo contra instalaciones de ICE en Dallas del pasado 24 de septiembre, el hombre padre de cuatro hijos y pintor de casas de profesión, recibió al menos ocho disparos mientras se encontraba detenido en una camioneta de la agencia.
Miguel Ángel García Hernández, un migrante mexicano de 32 años, falleció este martes en un hospital de Dallas tras ser desconectado del soporte vital, convirtiéndose en la segunda víctima mortal del ataque armado perpetrado el 24 de septiembre contra una oficina del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos.
García Hernández, padre de cuatro hijos y pintor de casas de profesión, recibía al menos ocho disparos mientras se encontraba detenido en una camioneta de la agencia.
El incidente, calificado por las autoridades del Departamento de Seguridad Nacional como un «ataque dirigido» contra agentes migratorios, ocurrió en el área de Love Field, cerca de la Interestatal 35E.
El atacante, identificado como Joshua Jahn, abrió fuego desde el tejado de un edificio cercano utilizando un rifle de francotirador, hiriendo a tres detenidos que esperaban en un van en el sally port antes de quitarse la vida.
Además de García Hernández, las víctimas incluyen a Norlan Guzman-Fuentes, de 37 años y originario de El Salvador, quien falleció en el lugar, y José Andrés Bordones-Molina, de Venezuela, quien resultó herido pero sobrevive.
García Hernández, originario del estado de San Luis Potosí, llegó a Estados Unidos a los 13 años junto a su familia.
Residía en Texas desde hace dos décadas, donde se casó en 2016 con Stephany Gauffeny, ciudadana estadounidense, y formó una familia. La pareja tenía tres hijas —de 8, 11 y 14 años— y un hijo de 3 años, Miguel Ángel Jr.
Gauffeny, quien se encuentra en las etapas finales de un embarazo de su quinto hijo —un varón esperado en cualquier momento—, describió a su esposo como «un buen hombre, un padre amoroso y el proveedor de nuestra familia».
En un comunicado difundido por la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos, la viuda relató que la pareja acababa de adquirir su primera casa y que García Hernández trabajaba incansablemente como contratista para asegurar el bienestar de sus hijos, incluyendo el apoyo a su hija mayor con autismo.
La detención de García Hernández ocurrió días antes del ataque, el 23 de septiembre, por cargos relacionados con conducir en estado de ebriedad y evasión policial, según fuentes cercanas a la investigación.
A pesar de sus antecedentes menores, la familia enfatizó que buscaba regularizar su estatus migratorio y que era un miembro integral de la comunidad texana.
«Estaba feliz» en su última llamada telefónica con su esposa, dijo Gauffeny, quien lo encontró encadenado a la cama del hospital Parkland Memorial tras el tiroteo.
El presidente de México, Claudia Sheinbaum, lamentó el deceso y anunció que el gobierno está coordinando los trámites para que la madre de García Hernández viaje a Estados Unidos.
El FBI continúa investigando el motivo del atacante, un hombre de 45 años con historial de publicaciones en redes sociales críticas contra las políticas migratorias.
El DHS ha reforzado la seguridad en instalaciones de ICE a nivel nacional, mientras que organizaciones como LULAC exigen una revisión de las condiciones de detención y mayor protección para los migrantes.
Una vigilia se realizó el fin de semana pasado frente al hospital Parkland en memoria de las víctimas.
La familia de García Hernández ha solicitado donaciones para cubrir gastos funerarios y apoyo a los huérfanos a través de LULAC.
Este trágico suceso resalta las vulnerabilidades de los migrantes indocumentados en medio de un clima de tensiones migratorias en Estados Unidos.
