SIAPA dice que el agua sucia y pestilente no son un riesgo para la salud
SIAPA dice que el agua sucia y pestilente no son un riesgo para la salud, Antonio Juárez Trueba, director del organismo ¿Se tomaría un vaso de esa agua?
El SIAPA ha vuelto a brillar con una de esas declaraciones que solo pueden escribirse con cara seria en una oficina con aire acondicionado, mientras el resto de la ciudad hierve de indignación y posiblemente de bacterias.
Según el organismo, el agua que llega turbia, marrón, con sedimentos, olor a cloaca, a metal oxidado o directamente pestilente a las casas de decenas de colonias de la Zona Metropolitana de Guadalajara —desde Chapalita hasta Atlas, desde la Americana hasta Oblatos y más allá— es perfectamente apta y segura. No representa riesgo para la salud.
Es solo una “percepción de olor”, un “episodio” pasajero, un cariñoso regalo del deterioro del sistema antiguo de 1956 combinado con trabajos de mantenimiento que, casualmente, coinciden con que el agua parezca chocolate con leche agria.
Traducción oficial: “Sí, huele a muerto, sí mancha la ropa, sí deja residuos en los vasos y en los dientes, sí provoca ronchas, comezón, alergias y quién sabe cuántas molestias más según reportes de vecinos… pero tranquilos, no es tóxica.
La recomendación estrella es de antología: dejen correr el agua unos segundos… en una cubeta, para reusarla después. Brillante. Nada dice “confiamos plenamente en la calidad” como pedirte que desperdicies agua para que luego la reutilices en la lavadora o en el baño.
Es el clásico ejercicio de cinismo institucional nivel experto: mientras miles de familias tienen que comprar garrafones carísimos para cocinar y beber, o se bañan con miedo a salir con sarpullido, el SIAPA nos recuerda que el problema es nuestro olfato exagerado y no la infraestructura colapsada, las plantas potabilizadoras al límite o la falta de inversión seria de décadas.
Uno no puede evitar preguntarse: si esta agua es tan inofensiva, tan potable, tan segura según los parámetros oficiales, ¿por qué no vemos al director general del SIAPA, Antonio Juárez Trueba, subiendo videos a redes sociales tomándose un buen vaso bien frío de esa agua “épisódica” directamente del grifo? ¿En vivo, sin filtro, sin dejarla correr media hora, sin agregar limón para disimular el aroma a cloaca?
Sería el gesto de transparencia más poderoso que podría hacer: “Miren, yo me la tomo todos los días en mi casa de funcionario, ¿por qué no ustedes?”.
Pero claro, eso implicaría coherencia entre lo que se dice en el boletín y lo que se hace en la vida real. Y en Jalisco, al parecer, esas dos cosas rara vez se tocan.
Mientras tanto, los tapatíos seguiremos hirviendo el agua color café, cambiando filtros cada semana, pagando recibos puntuales por un servicio que no llega ni limpio ni confiable… y preguntándonos si algún día el “episodio” será que el agua salga transparente y sin olor a podrido.
