
China advierte a México sobre posibles represalias por aranceles, Claudia Sheinbaum señaló que elevaría aranceles a importaciones de países sin tratados de libre comercio donde se incluye a China.
En un contexto de crecientes tensiones comerciales globales, el gobierno de China ha emitido una advertencia dirigida a México tras el anuncio del Ejecutivo mexicano de elevar aranceles a importaciones de países sin tratados de libre comercio, incluyendo al gigante asiático.
La medida, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, busca proteger la industria nacional frente a prácticas de «dumping» y podría encarecer significativamente productos como vehículos eléctricos chinos, textiles y electrodomésticos.
Pekín ha calificado la iniciativa como un acto de «coerción externa» y ha prometido defender sus intereses, lo que genera preocupación por posibles represalias arancelarias.
El pasado 10 de septiembre, la Secretaría de Economía de México, encabezada por Marcelo Ebrard, presentó al Congreso una iniciativa para modificar 1.463 fracciones arancelarias, afectando el 8.6% de las importaciones totales del país, equivalentes a unos 52 mil millones de dólares anuales.
Entre los productos impactados destacan los automóviles ligeros, cuyas tarifas pasarían del 15-20% actual al 50% máximo permitido por la Organización Mundial del Comercio. Otros sectores como autopartes, siderurgia, textiles y cosméticos también verían incrementos similares.
La medida aplica exclusivamente a naciones sin TLC con México, como China, Corea del Sur, India, Indonesia, Rusia, Tailandia y Turquía.
El objetivo declarado es salvaguardar unos 325 mil empleos en industrias clave, ubicadas en estados como Nuevo León, Jalisco, Estado de México y Querétaro.
Según Ebrard, las importaciones chinas, que alcanzaron casi 130 mil millones de dólares en 2024 (solo superadas por las de EE.UU.), representan una amenaza por precios por debajo de los de referencia, lo que se interpreta como dumping.
En el primer semestre de 2025, China exportó 280.100 vehículos a México, un aumento del 24% interanual, consolidando al país como el principal destino de autos chinos en América Latina tras las restricciones en Rusia.
Esta propuesta llega en medio de presiones de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, quien ha impuesto aranceles del 25% a productos mexicanos y canadienses desde febrero de 2025, y ha duplicado gravámenes a China (del 10% al 20%).
Analistas sugieren que México busca alinearse con Washington para negociar exenciones, especialmente en sectores como automotriz (25%) y acero (50%), evitando una escalada en la guerra comercial norteamericana.
Sin embargo, Sheinbaum ha enfatizado que la medida no viola normas internacionales ni está dirigida contra China específicamente, y que México mantiene una «sólida relación» con Pekín.
El Ministerio de Comercio chino reaccionó el 11 de septiembre, rechazando los aranceles y afirmando que «protegerá decididamente sus derechos e intereses».
El portavoz Lin Jian, del Ministerio de Relaciones Exteriores, acusó a México de someterse a «coerción de terceros», en alusión a Estados Unidos, y se opuso a «cualquier restricción bajo pretextos diversos».
El Ministerio de Comercio urgió a México a «actuar con cautela y pensarlo dos veces» antes de implementar ajustes, advirtiendo que tales medidas serían vistas como «apaciguamiento» hacia el «unilateralismo» estadounidense.
Pekín monitoreará de cerca las acciones mexicanas y evaluará impactos en la cooperación bilateral, recordando que ambos países son «socios económicos importantes». China aboga por resolver disputas mediante «diálogo igualitario» y rechaza el proteccionismo, prometiendo «medidas necesarias» para salvaguardar sus intereses si se materializan los aranceles.
La Embajada de China en México reiteró esta postura, destacando que las tarifas podrían dañar la confianza de inversionistas y el entorno de negocios en México.
La iniciativa mexicana podría elevar precios de autos chinos en hasta un 50%, afectando marcas como BYD y otras que dominan el mercado de vehículos eléctricos en el país. Economistas advierten que, aunque protege empleos locales, podría generar inflación y tensiones diplomáticas.
La medida puede considerarse una «amenaza directa» de China a México, mientras otros la interpretan como un mensaje velado contra la influencia estadounidense.
Sheinbaum, en su conferencia del 12 de septiembre, aclaró que los aranceles no afectan a China de manera aislada y que el gobierno busca mantener lazos fuertes con Asia.
El Congreso mexicano debe aprobar la reforma para su entrada en vigor en 2026, pero el timing coincide con negociaciones bilaterales con EE.UU. sobre migración, seguridad y comercio.
Expertos como Oscar Ocampo, del Instituto Mexicano para la Competitividad, señalan que México busca «reducciones o exenciones» en aranceles estadounidenses, posicionándose en un delicado equilibrio entre Washington y Pekín.
China, por su parte, ha incrementado exportaciones a mercados emergentes como México para eludir tarifas de Trump, pero ve en estas medidas un riesgo para sus rutas indirectas al mercado norteamericano.
Esta disputa refleja la volatilidad del comercio global en 2025, donde aranceles de Trump han reducido exportaciones chinas a EE.UU. en un 11% en el primer semestre, impulsando ventas a Latinoamérica.
México, atrapado en el medio, podría enfrentar represalias chinas como aranceles recíprocos o restricciones a inversiones, similar a las impuestas por Pekín a productos estadounidenses. Se espera que ambas partes inicien diálogos para evitar una escalada.
