Jaime Nunó, el hombre detrás del Himno que nos hace sentir mexicanos
Hay melodías que nos hacen sentir orgullosos de ser mexicanos. El Himno Nacional es una de ellas, una composición que ha acompañado a generaciones y que guarda detrás una historia que vale la pena recordar.
Jaime Nunó Roca nació el 8 de septiembre de 1824 en Sant Joan de les Abadesses, España. Desde niño mostró interés y facilidad para la música. Estudió en Barcelona y más tarde viajó a Italia, donde siguió aprendiendo con el reconocido músico Saverio Mercadante. Con los años, su talento lo llevaría hasta México, donde dejaría una huella que todavía escuchamos.
Antes de llegar a nuestro país, Nunó pasó por Cuba, donde conoció a Antonio López de Santa Anna, expresidente de México. Cuando Santa Anna regresó al país, lo invitó a dirigir las bandas militares de la nación. Fue así como, en 1854, Nunó llegó a México y encontró la oportunidad que marcaría su historia.
Ese mismo año participó en el concurso para elegir la música que acompañaría los versos de Francisco González Bocanegra. Su propuesta resultó ganadora y el Himno Nacional se escuchó por primera vez con letra y música el 15 de septiembre de 1854 en el Teatro de Santa Anna. El estreno oficial ocurrió un día después, el 16 de septiembre.
La composición original tenía 10 estrofas, pero en 1943 quedó establecida la versión que conocemos actualmente, formada por cuatro estrofas y el estribillo. Además del Himno, Nunó dejó cerca de 500 obras entre arias, misas, motetes y piezas orquestales.
Jaime Nunó murió el 18 de julio de 1908 en Nueva York. Sus restos fueron trasladados a México en 1942 y descansan junto a los de Francisco González Bocanegra en la Rotonda de las Personas Ilustres en Guadalajara, Jalisco.
Desde entonces, su legado permanece ligado a México y a una de sus expresiones más queridas. Cada vez que el país entona su Himno Nacional, la música de aquel compositor español vuelve a sonar como parte de nuestra identidad.
