El Retroceso Educativo
El Retroceso Educativo: Mario Delgado y la Gestión de las Ocurrencias, el intento de terminar el ciclo escolar el 5 de junio es la prueba irrefutable de una gestión absurda que prefiere el vacío al compromiso.
La llegada de Mario Delgado a la Secretaría de Educación Pública fue recibida con escepticismo, pero la realidad ha superado las peores expectativas.
En un país donde el rezago educativo es una herida abierta, la prioridad del secretario parece ser la política de la ligereza, dejando de lado la urgencia de una infraestructura digna y la continuidad académica que México tanto necesita.
La propuesta de concluir el actual ciclo escolar el 5 de junio es el ejemplo más nítido de una gestión que navega sin brújula pedagógica.
En lugar de aprovechar cada minuto para resarcir las lagunas de aprendizaje, la SEP de Delgado parece más interesada en cerrar la cortina temprano y evitar los problemas logísticos que conlleva mantener las escuelas operando.
Terminar las clases casi un mes antes de lo habitual no es una «estrategia de bienestar», es una rendición ante el rezago.
Mientras otras naciones extienden jornadas para competir en un mundo globalizado, en México la consigna parece ser «menos es más».
Es ridículo —y hasta cínico— que la administración de Delgado se apresure a desalojar las aulas cuando el verdadero problema es que muchas de ellas ni siquiera son habitables.
En lugar de implementar un plan nacional de reconstrucción y modernización, la estrategia es acortar el calendario.
La gestión de Mario Delgado demuestra una inversión de prioridades preocupante.
Decisiones como el cierre anticipado del 5 de junio se toman sin un sustento académico sólido, respondiendo más a conveniencias políticas que a necesidades de los alumnos.
Los programas de mantenimiento siguen siendo insuficientes. Tenemos escuelas sin agua potable, electricidad o techos seguros, pero el secretario prefiere discutir fechas de salida.
Reducir el tiempo en el aula es el síntoma de un sistema que ha dejado de aspirar a la excelencia para conformarse con el mínimo esfuerzo.
El intento de terminar el ciclo escolar el 5 de junio es la prueba irrefutable de una gestión absurda que prefiere el vacío al compromiso. Mario Delgado debe entender que la SEP no es una oficina de trámites partidistas, sino el motor del futuro del país.
Mientras la infraestructura se cae y los días de clase se recortan, el futuro de una generación entera se escapa entre sus dedos.
