¡Guadalajara vibró con el Potrillo!
¡Guadalajara vibró con el Potrillo! 270 mil corazones latiendo al ritmo de Alejandro Fernández en La Minerva.
La Glorieta de La Minerva se convirtió la noche de este jueves en un enorme mar de sombreros, botas y banderas mexicanas. Alejandro Fernández logró lo que parecía imposible: congregar a 270 mil personas en un solo lugar, superando con creces el récord de 200 mil asistentes que se tenía desde 2009 en el mismo sitio.
Desde temprano, familias enteras, grupos de amigos y parejas de todas las edades ocuparon cada centímetro disponible. Abuelas con sus nietos cargando termos de café, jóvenes con playeras verdes de la Selección Mexicana coreando ya las canciones antes de que empezara el show y hasta turistas que no paraban de tomar fotos del impresionante gentío.
En punto de las nueve de la noche espectáculo inició con la dulce voz de Camila Fernández, quien calentó el alma del público. Luego llegó el momento que todos esperaban: el “Potrillo” tomó el escenario y desató la locura.
Interpretó sus grandes éxitos y, cómo no, rindió homenaje a su padre con joyas como Hermoso Cariño, provocando que miles cantaran con los ojos cerrados y la mano en el corazón.
La noche se llenó de emoción familiar cuando Alex y Camila subieron al escenario junto a su papá. El orgullo y el cariño se palpaban en el aire.
No faltaron los invitados de lujo: Alfredo Olivas apareció para cantar su reciente colaboración y después llegó Julión Álvarez, elegantísimo con su traje de charro, quien se robó más de un suspiro al interpretar Terrenal y unir fuerzas con ambos artistas.
Uno de los momentos más mágicos y fotografiados de la noche ocurrió cuando Alejandro se trasladó a un escenario secundario junto a la fuente de La Minerva.
Desde ahí, acompañado solo por su mariachi en el escenario principal, entonó Guadalajara, Guadalajara. La gente enloqueció, levantando los brazos y coreando con tal fuerza que parecía que la ciudad entera cantaba.
Para el gran cierre, el Potrillo regresó en un vehículo interno al escenario principal y despidió la noche con temas que son ya himnos personales de varias generaciones, como Como quien pierde una estrella.
Con 270 mil almas reunidas, Alejandro Fernández no solo rompió un récord: convirtió La Minerva en un inmenso abrazo colectivo lleno de música, nostalgia y orgullo tapatío. Una noche que, sin duda, Guadalajara tardará en olvidar.
