A 77 años de su muerte, la mirada de Orozco sigue vigente en Jalisco
Setenta y siete años después de su muerte, los murales de José Clemente Orozco no solo cuentan una parte de la historia de México; muestra desigualdades, abusos de poder, violencia y conflictos sociales que todavía pueden reconocerse en el país. El artista nacido en Zapotlán el Grande convirtió el arte en una forma de cuestionar a la sociedad.
Orozco falleció el 7 de septiembre de 1949 en la Ciudad de México, tras construir una trayectoria que lo convirtió en uno de los principales representantes del muralismo mexicano. Sus obras no solo contaron episodios históricos, sino que también mostraron sus conflictos y cuestionaron a quienes ejercían el poder.
Una de las obras que mejor representa esa visión es “El hombre en llamas”, pintada entre 1938 y 1939 en la cúpula del Hospicio Cabañas, en Guadalajara. El mural muestra una figura humana envuelta en fuego y rodeada por otras que parecen caer o extenderse.La escena ha sido interpretada como una representación de una sociedad marcada por el conflicto, la destrucción y la transformación.
Esa mirada crítica permite llevar la obra de Orozco al presente, donde algunas de esas tensiones siguen formando parte de la vida cotidiana de Jalisco. Una muestra está en la percepción ciudadana sobre la capacidad de los gobiernos para atender los problemas urbanos. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, en Marzo de 2026 solo el 30.2% de la población de la Área Metropolitana de Guadalajara consideró efectivo al gobierno para resolver problemas.
Esa mirada crítica también puede trasladarse a la nueva mancha urbana, donde el crecimiento consume espacios naturales, encarece zonas y, con la gentrificación, desplaza a quienes las han habitado durante años. Son expresiones de desigualdad que, aunque distintas a las de su época, mantienen vigente la forma en que Orozco cuestionó una sociedad en constante transformación.
A casi ocho décadas de su muerte, Orozco y sus murales siguen teniendo presencia porque “El hombre en llama” representa una crítica a una sociedad marcada por las desigualdades, muchas de las cuales todavía están presentes en Jalisco y el país. Ante ello, queda una pregunta abierta: ¿qué tanto hemos cambiado como sociedad ante aquello que Orozco cuestionó?
